Con el corazón nuevo
vuelve el atleta,
a su colchon en soledad...
Cón los pecados nuevos
que el alba ha perdonaro..
Quien sabe cuanto túnel
del tiempo tenga que pasar,
para que nuestro amigo
se canse de pecar...
De solo pensarlo
mas incertidumbre nos dá...
Fumándose un pucho
en un banco del Camba Cua,
buscandole respuestas
a los momentos
que ha vivido sin protestar...
Pues la suma
de lo ajeno y de lo prohibído
en el alma empiezan a pesar...
De repente y sin aviso
un señor a su lado se sentó,
el rondaba mas o menos los 60
y este al muchacho un cigarrillo pidió,
quien algo desconcertado se lo dió.
Tras silencios de humo,
el señor pregunto:
¿que sucede muchacho
que tan perdida tu mirada está?
Quien correspondio con suspiro,
silencio, y humo, y luego dijo:
si supiera ustéd... si supiera ustéd...
Por lo cual insitio en curisidad
y el atleta, con pena en su voz,
se confesó...
Despues de lo odío,
el señor sorprendido, le conto:
¡Hijo! en tu historia me reflejo...
De esta forma el señor se confesó
del porque se acerco,
-esa mirada que tienes tú,
pro mucho tiempo la tuve yo;
pero gracias a diós,
ese tiempo ya pasó...
Y por un instante
este señor filosofó,
con picardia Argentina
y explayó:
-La culpa es un invento muy poco generoso,
y el tiempo tremendo invento sabandija,
será que será suficiente con que uno elija,
porque si no la buena fortuna pasa de largo.
El atleta atónito, preguntó:
-¿ y entonces que debo hacer?
y el señor terminando aquel pucho respóndio:
-inventale el final a cada historia,
que así podras escoger tus derrotas...
Y tras un silencio en pos de una brisa de otoño
parados frente a frente, se despidieron,
mirandose como quien se observa en un espejo.
Estrecharon sus manos, y cada uno tomo su camino...
vuelve el atleta,
a su colchon en soledad...
Cón los pecados nuevos
que el alba ha perdonaro..
Quien sabe cuanto túnel
del tiempo tenga que pasar,
para que nuestro amigo
se canse de pecar...
De solo pensarlo
mas incertidumbre nos dá...
Fumándose un pucho
en un banco del Camba Cua,
buscandole respuestas
a los momentos
que ha vivido sin protestar...
Pues la suma
de lo ajeno y de lo prohibído
en el alma empiezan a pesar...
De repente y sin aviso
un señor a su lado se sentó,
el rondaba mas o menos los 60
y este al muchacho un cigarrillo pidió,
quien algo desconcertado se lo dió.
Tras silencios de humo,
el señor pregunto:
¿que sucede muchacho
que tan perdida tu mirada está?
Quien correspondio con suspiro,
silencio, y humo, y luego dijo:
si supiera ustéd... si supiera ustéd...
Por lo cual insitio en curisidad
y el atleta, con pena en su voz,
se confesó...
Despues de lo odío,
el señor sorprendido, le conto:
¡Hijo! en tu historia me reflejo...
De esta forma el señor se confesó
del porque se acerco,
-esa mirada que tienes tú,
pro mucho tiempo la tuve yo;
pero gracias a diós,
ese tiempo ya pasó...
Y por un instante
este señor filosofó,
con picardia Argentina
y explayó:
-La culpa es un invento muy poco generoso,
y el tiempo tremendo invento sabandija,
será que será suficiente con que uno elija,
porque si no la buena fortuna pasa de largo.
El atleta atónito, preguntó:
-¿ y entonces que debo hacer?
y el señor terminando aquel pucho respóndio:
-inventale el final a cada historia,
que así podras escoger tus derrotas...
Y tras un silencio en pos de una brisa de otoño
parados frente a frente, se despidieron,
mirandose como quien se observa en un espejo.
Estrecharon sus manos, y cada uno tomo su camino...

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